
Los pines se fueron de gira en busca de sus lugares de origen y para exteriorizar sus ganas de mostrarse.
La Chinita Wari fue la más feliz en Ayacucho, sobretodo desde que encontró un mapa con la división de regiones de los ochentas. "Libertadores Wari" y se posicionó sobre él, marcando territorio.

Mientras que el caballito y la wawa de pan alucinaron en celestial encuentro desde las alturas del mirador de Huamanga, en el cerro Acuchimay.
